¿Tu web necesita una reforma? Cómo comprobarlo tú mismo antes de pedir presupuesto
Por Robert Graf y Miller Espinosa ·

Para saber si tu web necesita una reforma no hace falta pagar a nadie: basta con cinco comprobaciones que puedes hacer tú, con tu móvil y con dos herramientas gratuitas de Google, PageSpeed Insights y Search Console. Mira, por este orden, si se ve bien en el móvil, si carga rápido, si Google la tiene indexada, si se entiende qué haces y si puedes cambiar tú un texto. Si falla una sola, puede bastar con arreglar esa. Si fallan varias, o la que falla es la última, rehacerla suele tener más sentido que ir poniendo parches.
Las cinco comprobaciones, de un vistazo
| Comprobación | Con qué se mira (gratis) | Mala señal |
|---|---|---|
| ¿Se ve bien en el móvil? | Tu propio teléfono y la pestaña «Móvil» de PageSpeed Insights | Hay que ampliar para leer, los botones se pisan o algo se sale por la derecha |
| ¿Carga rápido? | PageSpeed Insights | LCP por encima de 2,5 s, INP por encima de 200 ms o CLS por encima de 0,1 |
| ¿Google la encuentra? | Search Console: informes «Indexación de páginas» y «Rendimiento» | Páginas importantes «Sin indexar», o que no aparezca ni la búsqueda con el nombre de tu negocio |
| ¿Se entiende qué haces? | Alguien que no conozca tu negocio | No sabe decir qué vendes ni cómo contactarte sin buscarlo |
| ¿Puedes cambiarla tú? | Intentar cambiar un texto o un precio | Dependes de otra persona, o no tienes los accesos |
¿Se ve y funciona bien en el móvil?
Va la primera porque es la que mira Google: indexa y posiciona tu web a partir de su versión para móvil, no de la de ordenador. Lo dice en su propia documentación: «Google uses the mobile version of a site's content, crawled with the smartphone agent, for indexing and ranking» (Google Search Central).
La prueba más honesta es la más sencilla: abre tu web en tu teléfono, sin ampliar, y haz lo que haría un cliente. Busca tu teléfono o tu correo, abre el menú, lee un apartado entero y pulsa un botón. Son malas señales tener que pellizcar la pantalla para leer, que dos botones estén tan juntos que pulses el que no querías, que una tabla o una foto se salga por la derecha o que el menú tape el contenido y no se cierre.
¿Carga rápido? Cómo leer PageSpeed Insights sin ser técnico
Entra en PageSpeed Insights, pega la dirección de tu web y mira primero la pestaña «Móvil». Arriba salen, si los hay, los datos de usuarios reales: Google los recoge de quien visita tu web con Chrome durante los últimos 28 días. Debajo sale una prueba de laboratorio, una simulación que sirve para encontrar el fallo pero no dice cómo la viven tus clientes (qué mide cada parte). Si tu web tiene poco tráfico, es normal que solo aparezca la de laboratorio.
Fíjate en tres cifras. Los umbrales que Google considera buenos son estos (web.dev):
- LCP (lo que tarda en verse lo principal de la página): 2,5 segundos o menos.
- INP (lo que tarda la página en reaccionar cuando tocas algo): 200 milisegundos o menos.
- CLS (cuánto se mueve el contenido mientras carga): 0,1 o menos.
Si una sale en rojo, PageSpeed te dice debajo qué la provoca. Puede ser una imagen enorme en la cabecera o un vídeo que se carga entero al entrar: eso se arregla sin rehacer nada. Si salen mal las tres y la lista de causas es larga, es una señal de que el problema está en cómo está hecha la web, no en una pieza.
¿Google la encuentra? Lo que dice Search Console
Search Console es la herramienta gratuita de Google en la que ves tu web como la ve él. Si no la tienes dada de alta, pide acceso a quien te hizo la web: es tu web y esos datos son tuyos.
Mira dos informes. En «Indexación de páginas» tienes las páginas indexadas y las que están «Sin indexar», con el motivo de cada una. Algunos motivos son normales, como «Página con redirección». Otros, en una página que te importa, son una señal clara: «Rastreada: actualmente sin indexar» o «Descubierta: actualmente sin indexar» quieren decir que Google conoce la página y aún no la ha metido en su índice (ayuda de Google). En «Rendimiento» ves las búsquedas por las que apareces y en qué posición. Si ni siquiera sale el nombre de tu negocio, algo falla.
¿Se entiende nada más entrar qué haces y cómo contactarte?
Esta no la mide ninguna herramienta, y por eso se olvida. Enséñale la portada a alguien que no conozca tu negocio y quítale el móvil al momento. Pregúntale qué vendes, para quién y cómo te contactaría. Si duda, la web no está haciendo su trabajo, aunque cargue rápido y Google la tenga indexada.
Mira también qué ve primero quien entra: si lo primero es una foto genérica, un eslogan que podría ser de cualquiera o un carrusel que va pasando, y el teléfono o el correo están al final del todo, quien llega desde Google no tiene motivo para quedarse.
¿Puedes cambiar tú un texto o un precio sin llamar a nadie?
Haz la prueba: intenta cambiar un horario, un precio o una frase de tu web. Si no sabes por dónde entrar, si no tienes la contraseña o si cada cambio pasa por escribir a quien te la hizo y esperar, tienes un problema que no se ve desde fuera pero que lo empeora todo lo demás: cada pequeño arreglo te cuesta tiempo y, a menudo, dinero.
Comprueba de paso a nombre de quién está el dominio y quién tiene las claves del alojamiento. Si no lo sabes, pregúntalo antes de decidir nada.
Cuándo NO hace falta rehacerla
Rehacer una web no es la respuesta a todo. Si solo falla una comprobación, lo normal es buscar primero el arreglo concreto:
- Solo es lenta: mira si son las imágenes o un vídeo de cabecera. Se reducen y se vuelve a medir.
- Solo hay textos viejos: se cambian los textos. No hace falta tocar el diseño.
- Solo falla Google: el motivo de «Sin indexar» suele decir qué tocar, y a veces es una sola etiqueta o una página que falta en el mapa del sitio.
Rehacerla tiene sentido cuando fallan varias a la vez, sobre todo el móvil y la velocidad juntos, o cuando no puedes cambiarla tú: en ese caso cada arreglo pequeño sigue dependiendo de otra persona. Para hacerte una idea de qué cuesta cada opción, tienes lo que cobran las agencias en España, con su fuente y los tipos de web con su precio de partida.
Si decides rehacerla: qué pedir para no perder posiciones
Lo que más duele perder con una web nueva no es el diseño: son las visitas que ya te traía Google. Se pierden cuando las direcciones viejas dejan de existir y nadie las redirige a las nuevas. Antes de firmar con nadie, pide tres cosas por escrito:
- La lista de las direcciones de tu web actual que reciben visitas, y a qué dirección nueva va cada una (redirecciones 301). Te lo explicamos paso a paso en cómo rediseñar tu web sin perder posiciones.
- El precio cerrado y qué entra en él, antes de empezar. Qué tiene que poner un presupuesto para poder compararlo con otro está en nuestra guía del presupuesto de una web.
- Que el dominio, el alojamiento y los accesos queden a tu nombre al terminar.
Nadie puede prometerte una posición en Google, tampoco nosotros. Lo que sí se puede es no perder lo que ya tienes.
Nuestra reforma parte de 525 € + IVA, pago único: el precio se cierra por escrito antes de empezar, la mitad se paga al arrancar y la otra mitad a la entrega, entre 7 y 10 días si reformamos la que ya tienes. Y antes de hablar de dinero puedes verlo: deja la dirección de tu web en la portada, la medimos y te enseñamos cómo quedaría. Si prefieres escribirnos, estamos en info@proxera.es.
¿Quieres ver cómo quedaría la tuya? Deja la dirección de tu web y la analizamos antes de hablar de precio.
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